La producción textil es una de las ramas más globalizadas del capitalismo hoy en día. De hecho, por su incapacidad a informatizarse o aún mecanizarse seriamente, tuvo que buscar la mano de obra la más barata posible para volver a alcanzar la tasa promedio de ganancias. En este marco, la deslocalización, primero, afecta a las fábricas en los Estados-Unidos mismos. Delante de esta situación, varios responsables obreros, políticos o aún religiosos se vieron obligados no sólo a plantear el problema claramente sino mover su organización hacia los países dominados para solidarizarse con las luchas obreras allí, con el objetivo de tratar de establecer un mejor equilibrio, en su interés propio.
Es así que, entre otros, encontramos el apoyo del ACILS en el terreno mismo de lucha donde, junto con un apoyo financiero, propician solidaridades militantes, haciendo presión sobre las marcas o las fuentes financieras (Banco Mundial, particularmente) y así traer un peso adicional en la lucha. Esta practica, el ACILS la tiene en el mundo entero, donde quiera que estén las fábricas textil en la lógica que mencionamos.
Para permitir una mejor organización de la lucha, al principio del mes de noviembre (del 3 al 7), el ACILS facilitó un encuentro regional en Guatemala entre diferentes organizaciones obreras junto con grupos de apoyo a las luchas de nuestra clase en vista de construir una coordinación para juntos atacar el problema general y mejor llevar la lucha común. Es en este marco que fuimos invitados a participar allí.
Recientemente, la presencia militante del ACILS en las luchas obreras en estos diversos países y el peso que esta presencia conlleva es apreciable. Sin embargo, siempre hemos apuntado las enormes diferencias que tenemos, no solo sobre su naturaleza como oficina del AFL-CIO, organización con balance negativo con respecto a las luchas obreras estadounidenses mismas, no solo por el papel reaccionario que le tocó jugar en América Latina y particularmente en Venezuela, sino que, más cotidianamente tocándonos, sobre la línea completamente burocrática que trae en la practica.
En un texto, “Sobre Sindicato”, que distribuimos en un encuentro entre obreros haitianos y de República Dominicana, ya habíamos apuntado los aspectos negativos de esta línea burócrata y los efectos nefastas que tiene sobre la lucha de la clase obrera. De la misma forma, en varios otros documentos, siempre hemos denunciado este papel reaccionario de su práctica en América Latina, mientras que fijábamos claramente nuestra posición con respecto a la “solidaridad” que traía y cómo la aceptamos, al igual que cualquier otra, solamente en el marco de nuestra total autonomía política y como eje principal de nuestra relación. De esta manera, decidimos participar en el encuentro de Guatemala no solo por la importancia que tiene en sí, y allí llevar nuestra propia línea sobre la necesaria movilización, clave para la concreta acumulación de fuerza de la clase obrera; no solamente porque, allí, encontraríamos a varios obreros en lucha en distintos países enfrentándose a las mismas marcas y, a veces, a los mismos industriales; sino, precisamente, para de una vez traer todos estos puntos de debates abiertamente y claramente. En este sentido, trajimos un “Mensaje…” para la asamblea, el cual se puede leer en su totalidad en el Anexo 1.
Entre los participantes, nos apoyamos sobre este “Mensaje…” para hacer resaltar, de arrancada, que la mezcla inconsiderada de las organizaciones obreras junto con las de apoyo no era correcta. Para nosotros, esta situación es parte de la línea que precisamente criticamos y naturalmente trae ella el encuentro con las marcas como elemento principal de la “campaña”. Principal, justamente, porque es el papel que le toca a las organizaciones de solidaridad. En esta etapa, pues, esta línea pone a las organizaciones obreras detrás de las de apoyo y, concretamente, las informaciones que se deben de encontrar para mejor llevar la campaña les toca muy poco a los obreros adentro de la fábrica misma (Anexo 2). Para nosotros, tal acercamiento debilita a las luchas y organizaciones de la clase obrera. Aclaramos esta posición aún más en una carta que mandamos de vuelta a los participantes (Anexo 3).
Pero: a pesar de nuestras múltiples intervenciones para tratar de cambiar este acercamiento, peligroso para la lucha de la clase obrera y aquella del campo del pueblo globalmente, la agenda del ACILS nunca varió. Ninguna rectificación, ninguna verdadera consideración para los puntos traídos. A pesar de haber tenido ellos gran apoyo de parte de los obreros presentes. Del mismo modo, algún miembro del ACILS no estaba a favor de la distribución de nuestro “Mensaje…”. De haber encontrado un apoyo más democrático y de mayor coraje por parte de otros, logró distribuirse sin por ello llegar a discutirse, miembros del ACILS afirmando que “no es el mejor lugar para discutir del papel de la AFL-CIO en América Latina”. En contra de nuestro desacuerdo que estipulaba que, al contrario, eran puntos capitales que se debían de discutir abiertamente y frente a todos los obreros en lucha, nuestro “Mensaje…” no se llevó a discusión.
Estos desacuerdos fundamentales de línea nos confirman que, de la “campaña” la ofensiva sobre las marcas es aquí el principal eje de lucha. Lo más grave es que algunos miembros del ACILS llegaron a plantear que “si uno no está de acuerdo con la ‘campaña’, puede retirarse”. A lo que contestamos: “nuestro desacuerdo no radica en la lucha común y coordinada que se debe de llevar, sino con la forma con la cual se lleva y la orientación que la guía, dándole una mayor importancia a los grupos de apoyo (pequeño burgueses u ONG”).
Hasta en la síntesis, no incluyeron los puntos importantes que trajimos en los talleres de grupo, en particular: “la autonomía de la clase obrera en su organización y lucha como principio fundamental”. Luego, para concretamente aplicar este principio, planteamos separar los grupos, con los delegados obreros unidos primero y los de las organizaciones de apoyo formando otros grupos. De esta manera, la naturaleza de clase de cada uno estuviera bien marcada, concentrada y, así, pudiera expresarse mejor y, en un segundo tiempo, mucho mejor aliarse. Inútil decir que los pequeños burgueses se opusieron a esta iniciativa. Al contrario, es importante hacer resaltar que la mayoría de los obreros entendieron a cabalidad el buen sentido de este planteamiento. Y que algunos lo mostraron claramente. Frente al número de delegados de apoyo opuestos y la dificultad para los obreros pronunciarse (dependencia? falta - precisamente - de autonomía?…) esta fundamental diferenciación de base no logró realizarse. Lo que, para nosotros, limitó grandemente el nivel de coordinación de lucha y de organización que pudiera haber salido de este encuentro, en real interés de la clase obrera, de su lucha, de su porvenir.
Dándonos la razón, en la noche del segundo día, tres invitados guatemaltecos vinieron a compartir con nosotros sus experiencias de lucha. Sin saber nada del debate que se había llevado durante el día, globalmente confirmaron nuestras posiciones (volver al Anexo 3).
Finalmente: a pesar de nuestros esfuerzos para rectificar y llevar una línea obrera correcta, sólo lo de antemano planificado por el ACILS se quedó en la mesa: escoger a marcas comunes a distintos países y de un solo golpe hacerles presión para que los obreros de los países dominados puedan así llegar a poner en pie un sindicato y discutir un convenio colectivo. Más aún, hasta el blanco común se escogió grandemente por la capacidad de los grupos de apoyo a hacerle presión (“aquellas que nos abren las puertas”…). Los mecanismos de coordinación, otro punto importante, también dependieron todos del tipo de capacidad que le pertenece a los grupos de apoyo casi exclusivamente (Internet, viajes…).
- Considerando estas circunstancias donde nos damos cuenta que la orientación inicial del ACILS se quedó sin variación o consideración seria para los puntos traídos;
- Considerando que pensamos que es una línea completamente errónea y muy nefasta para las luchas y la organización de la clase obrera;
- Considerando que puntos importantes (tal como el papel del ACILS en América Latina) no se debatieron, ni menos se clarificaron;
- Considerando que todo lo que trajimos, lo fue en interés del proletariado (concentración de su organización, desarrollo de su capacidad real para movilizarse, construir una organización fuerte para conseguir sus objetivos, el hecho de la necesidad de tomar en manos propias su lucha, su organización mundial junto con la dirección del campo del pueblo generalmente):
NO integramos la coordinación puesta en pie. Pero :
- Como pensamos que es una batalla de importancia para los obreros del mundo entero que sufren de la explotación, la dominación y la represión de los capitalistas de la industria textil;
- Como ya estamos en relación, en la lucha concreta, con los camaradas de la República Dominicana;
Nos quedamos articulados en la práctica con ellos. Con esos camaradas obreros y responsables obreros dominicanos continuaremos en traer nuestras reflexiones, nuestra coordinación de lucha, con presencia concreta en niveles de organización y en el terreno mismo de lucha, siempre en el marco de la batalla que se está llevando por el movimiento obrero internacional en construcción.